Una marea humana en la frontera busca huir a Túnez

02/Mar/2011

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Una marea humana en la frontera busca huir a Túnez

La situación humanitaria se agrava y ya no hay alimentos ni agua.

Una marea humana se concentra en la frontera entre Libia y Túnez, convertida en un limbo donde se agolpan entre 70.000 a 75.000 personas que buscan huir de la represión del régimen de Moamar Gadafi.

Hacinados. Casi sin espacio para respirar, la gente espera poder salir de Libia, algunos desde hace días y la desesperación y las carencias comienzan a ganar terreno.
Los militares tunecinos no están en grado de afrontar la emergencia a través de la frontera y dispararon hoy al aire y reprimieron con bastones para poner fin a los embates de quienes buscan un pedazo de pan, o un poco de agua, en esta extensión de terreno de menos de 100 metros.

La situación en la frontera entre ambos países era hoy muy tensa a raíz del accionar de los militares tunecinos, al tiempo que crece el peligro de una crisis humanitaria de grandes proporciones.

Mientras tanto prosigue el flujo constante de refugiados y las carpas prácticamente ya no dan abasto. Para calmar a la muchedumbre, cada tanto los soldados lanzan panes y botellas de agua a las miles de personas que se agolpan en el reticulado que divide la zona. La única excepción son las mujeres y niños, que a veces son llevados a otro sector.

El resto debe esperar para pasar a través de los cinco corredores peatonales para acceder a Túnez.

Un grupo de inmigrantes de Bangladesh izó un cartel con un llamado desesperado a las autoridades de Dacca: «Ayuda, ayuda, ayuda. Somos 18.000 aquí sin agua y sin comida, por favor organicen algo para sacarnos».

Además de los que hacen fila por conseguir alimento, están otros cientos de miles con valijas que tratan de alcanzar los autobuses que parten desde la frontera, aunque para hacer un recorrido de escasos kilómetros. Los buses llevan a los refugiados a otro sector de la frontera, pues las tiendas están colapsadas en ese área y no queda espacio.

Subirse a los autobuses se convirtió en el nuevo objetivo de estos miles de desplazados. La idea es común a todos: dejar Libia lo más rápido posible.

El cuadro fue resumida en Ginebra por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur): la situación en la frontera libio-tunecina está alcanzando el punto de crisis.

Alrededor de 140.000 personas abandonaron Libia y marcharon hacia Túnez y otras naciones vecinas, así como para América y Europa desde el 20 de febrero pasado, dijo una portavoz del Acnur citando datos de las autoridades tunecinas. Unas 14.000 personas cruzaron el lunes la frontera, «el número más alto hasta ahora» de ese flujo diario, y para la pasada jornada se preveían otros 10.000-15.000 arribos. «Hay una urgente necesidad de transportes para evitar una crisis humanitaria», agregó la portavoz.

“Cadáver político”

Un «cadáver político» que «no tiene más un lugar en el mundo civilizado» fueron las palabras con las que el Kremlim invitó al líder libio Moamar Gadafi a marcharse, en la que fue su primera intervención sobre la violencia que desde hace tres semanas vive el país norafricano.

«Creemos que Gadafi, aunque ahora lograra controlar la situación, es un hombre políticamente muerto, que no tiene más lugar en el mundo civilizado», declaró una fuente de la presidencia rusa. El presidente ruso, Dimitri Medvedev, se limitó hasta ahora a condenar «el recurso de la fuerza» contra los civiles y advirtió que cada nueva violencia sería perseguible como un «crimen» por el derecho internacional, evocando así al tribunal de La Haya. La fuente del Kremlin aseguró que el presidente ruso «reaccionó negativamente a los comportamientos de las autoridades libias» desde el inicio de la revuelta, pero que expresó su condena sólo después de la repatriación de ciudadanos rusos, completada ayer, para no comprometer la seguridad.

Después de la inicial prudencia, el sábado pasado Moscú votó a favor de duras sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU, entre ellos el embargo a la venta de armas.

Este es un sector en el cual Rusia corre el riesgo de perder cerca de 4.000 millones de dólares, informó hace unos días una fuente diplomática-militar rusa. «Pero no sacrificaremos a la gente por armas», observó la fuente del Kremlin. Rusia mantuvo con Libia estrechas relaciones durante la Guerra Fría, suministrando armas, desde 1981 a 1985. La es Urss entregó a Trípoli 350 aviones de guerra.

Por su parte, el embajador ruso en la Otan, Dmitry Rogozin, advirtió que no deben ser adoptadas medidas militares contra Gadafi sin la autorización de la ONU.

«Si alguien en Washington contempla un blitzkrieg (ataque relámpago) en Libia, se trata de un grave error porque cualquier uso de la fuerza militar fuera de la zona de responsabilidad de la Otan sería considerado una violación del derecho internacional», dijo Rogozin.

Se demora la zona de exclusión de vuelos

La creación de una zona de exclusión de vuelo en Libia comporta una serie de dificultades, hizo saber el Pentágono, mientras la Otan informó que está lista para considerarlo pero advirtió que se requiere una resolución de la ONU, y Francia lo considera «contraproducente».

El general James Mattis, comandante del Comando Central norteamericano, explicó en el Senado que la aplicación de una zona de exclusión sobre Libia «comportará una acción militar preventiva».

«Mi opinión personal es que no será sin dificultades. Para establecer una zona de exclusión es necesario remover las defensas antiaéreas libias», dijo el general Mattis.

Para establecer una zona de exclusión, «no basta decir a la gente de no permitir volar en esa zona», sino que es necesario poner en el campo «operaciones militares».

Por su parte, el secretario general de la Otan, Anders Fogh Rasmussen, dijo a la cadena CNN que si el consejo de seguridad de la ONU pide una zona de no vuelo, la Alianza Atlántica «está lista para tomarla en consideración».

«Nosotros empezamos los preparativos para afrontar cualquier eventualidad pero es prematuro cualquier tipo de tiempos», afirmó Rasmussen. El titular de la Otan agregó que «es una operación que fue debatida, pero en esta fase el Consejo de Seguridad de la ONU no dio algún mandato para iniciar acciones en esta dirección».

Enfatizó que una zona de no vuelo «necesita de un mandato» de las Naciones Unidas y que «en este momento no hay un involucramiento nuestro» en el tema. Por el contrario, el canciller de Francia, Alain Juppe, precisó al canal TF1 que la iniciativa es «extremadamente contraproducente» y entonces «es mejor pensarlo dos veces».

«No sé cuál sería la reacción de la población árabe en todo el Mediterráneo si vieran a las fuerzas de la Otan desembarcar en un territorio del sur del Mediterráneo», añadió. Italia «está dispuesta a apoyar la opción que prevé el uso de bases italianas, de ser aprobada una resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas» que imponga una zona de prohibición de vuelo en Libia, dijo el canciller italiano, Franco Frattini.